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La olla y la tapita.

La olla y la tapita. El juego de encastre. El rompecabezas
De nada sirve explicar lo que para mi significan estas oraciones, siempre terminamos en la conocida frase:
“Te enamorás del Che Guevara y después le querés cortar la barba”



Yo no creo en los amores no correspondidos. El amor siempre nace del amor.
Querer a quien no te quiere, es un modo de no amarse a uno mismo.

Suena a frase hecha, pero véanlo a la inversa.
Una vez un pseudo-amigo al que no conocía me dijo
“te quiero”, al pasar y casi disimuladamente.

En otro momento me hubiera burlado mentalmente de él, pero en ese momento, lo sentí afectuoso y cálido, y eso despertó en mi un cariño espontáneo. (aunque no fuera racional)
No importa si lo dijo como lo dice mucha gente: ¡porque si!
Lo importante aquí, es que
 al sentirme querida, lo quise.

“La olla y la tapita” se juega buscando lo parejo, lo similar, lo próximo. Durante un tiempo, pensé que esas igualdades las tenía que buscar en la edad, la altura, la manera de pensar, los gustos, etc.
Un día me enamoré del Che Guevara.
Yo era el blanco, él lo negro. Yo era la realidad, él la aventura, él la crudeza y yo la ternura, por su lado la libertad, por el mío la responsabilidad, el machista, yo no. Nuestro romance fue un constante tira y afloje, nos turnábamos para ceder uno un poco más que el otro y nunca esas diferencias fueron un peso. Al contrario, ya resultaba gracioso tener la seguridad de que uno iba a pedir Coca-Cola y el otro Pepsi. (una diferencia así, debería ser motivo de divorcio)
Había una sola cosa en común:
el amor.
Durante años fue el protagonista supremo y siempre opacó cualquier diferencia.
Obviamente, no existiría noviazgo sin amor. A todos los quise y todos me quisieron.
Pero hubo amores en los que las coincidencias en gustos y creencias nos rodeaban, y lo que sentíamos era algo más dentro de todo lo que compartíamos. En esta historia, entre tanto blanco y negro, el amor que nos teníamos, era lo único que encastraba perfectamente en nuestras vidas.
Así aprendí que las diferencias y coincidencias que realmente importan las encontramos más allá de donde podemos ver o escuchar.
Uno tiene que elegir que historia quiere vivir. Si uno quiere ser amado o quiere vivir queriendo ser querido.
Si uno quiere disfrutar el compartir con el otro o quiere a alguien para vivir modificándolo hasta que haya algo que compartir.

En mi caso, su amor era la olla y el mío la tapita.
Wake up!




.-Creeme

5 comentarios:

Belu dijo...

Es como el dicho popular: "los polos opuestos se atraen".
Coincido con vos con que no existen los amores no correspondidos.
Un gusto siempre leerte Gaby, un beso enorme!

Emiliano dijo...

Qué querés que te diga...
Sos una mina muy inteligente.
Me encantó, éste más que otros =)
Y es cierto lo que escribís, creo que sin ese "tire y afloje" las relaciones pueden ser aburridas.
Enamorarse de uno mismo me resulta absurdo, por lo tanto está bueno eso de sentir atracción por lo opuesto, donde la única intersección es el amor.
Un beso.

Anónimo dijo...

Volve!!! quiero seguir leyéndote :)

TRIXY dijo...

Wow... cuanta verdad que hay en tus palabras.. Nunca lo había pensado a ese nivel. Yo me muero de amor por alguien que si bien es un divino y tenemos excelente relación, sé que no va a pasar nada, nunca-- porque es casado. Así que soy consciente que tengo que estar abierta a otras opciones porque por ese lado voy muerta. Y por otro lado pienso.. no será que me enganché con él porque justamente es imposible? Digo.. es una manera de no abrirme a otra relación y salir lastimada nuevamente...
Dejá de hacerme pensar!! jaja Besos!!

Just a girl! dijo...

Yo funciono al revés. Quiero más al que me quiere mejor.
En cuanto me dejan de pasar pelota o miran a otra... me enfrío!

Ohh my fucking god, estoy madurando!
:)

 
by Just a girl