Gaby: - ¿y que hizo?
Amiga: - Se fue!
Amiga: - Lo llamé al toque y no quería hablar. Me dijo que hablábamos otro día.
Gaby: - ¿y vos que hiciste?
Amiga: - Me llamé un taxi y me fui a su casa!!!
Gaby: - ¿A las 4AM?
Amiga: - Si. Llorando...
Gaby: - ¡No! Te dije que te calmaras!
Amiga: - Pero vos me entendés, ¿no?
Gaby: - Si, como entenderte te entiendo. Pero...
Amiga: - ¿Qué?
Gaby: - Es que hasta ser una neurótica es un lujo que no me puedo dar.
Imaginate, un taxi desde San Martín hasta su casa cada vez que me saca...
No... Mejor lo perdono!
- Girl´s talk.-
(cualquier semejanza con la realidad,
es una coincidencia no casual)

3 comentarios:
JUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!! es verdad, el precio de la neurosis no es solo cuantificable en lagrimas y desaciertos amorosos. No cualquiera puede darse el lujo de pagarse una!!! jajjaa te quiero mucho!!! lo sabes
Entiendo totalmente tu pensamiento! Yo también soy de San Martín y me resultaría imposible! lloraría solo por pagar ese taxi! jaja
Debe ser por eso que a mis amigas las patean por chat, es mas económico que el teléfono, taxi y demás. Encima si se arreglan el caballero debe bancar la cena de reconciliaciòn, la nafta para ir al lugar... definitivamente no es negocio!
Me divirtiò tu escrito, mis congratulaciones!
Publicar un comentario en la entrada