Para las mujeres, por más que estemos jugando en el jardín de las superadas, hay cuestiones que son inevitables.
La mayoría de nosotras, se inició sexualmente de la mano de un novio.
Ese que te amo mucho, te espero, te maduró.
El chasco viene como mínimo con el segundo. Donde te das cuenta que con cada hombre y en cada contexto y circunstancia la sexualidad sufre variaciones. A veces, significativas.
Si el cambio es muy notorio una queda desconcertada.
-¡Yo cogía bien!
En la absoluta oscuridad, mientras él duerme su orgasmo, vos estás con los ojos abiertos de par en par, yendo de un lado para otro, buscando la respuesta a tal frustrante encuentro.
Ojo, no te estás quejando de su performance. (Aunque pudo haber sido olvidable)
Te estás quejando de no encontrar tu juego. Como si el cuerpo no respondiera a tus órdenes. Algo que antes era una canción conocida, de pronto no pasa de un tarareo.
Tranquila, cuando, llega otro compañero y vuelve la magia, la chispa te enciende y aquella gran mujer amante vuelve al juego. Welcome back, dear friend!
Los factores externos a las mujeres nos encienden, nos apagan. Considerablemente.
- _ Me la bajás!
- _ Que te bajo si no tenés nada que suba?
- _ La libido, querido. La libido!
Cuando jugamos en reserva, es muy frecuente que esto suceda.
Es bueno que lo tengas claro y lo manejes. De lo contrario, tenés el derrape asegurado.
El no encontrarte aún en tu habitual nivel, obviamente que puede pasar con un jugador de primera, en los primeros combates, pero eso se acomoda solo. A fuerza de reencuentros. Otras veces, es simplemente una falta de química lapidaria.
Con la reserva estás más expuesta a esto, simplemente porque justamente, por alguna razón, no es un jugador de primera.
El hombre tiene más claro el sistema de reserva. Sos un recurso, un garche. Es como hacer negocios. Reglas claras.
Pero tu necesidad de encontrar esa canción conocida te lleva al derrape.
Confundís el placer con el sentimiento y sos capaz de tirar un “mi amor”, sólo porque tuviste un orgasmo. (a algunos hombres les pasa lo mismo, pero en general, la tienen más clara)
El realismo no mágico nos afecta.
Que él tenga novia.
Que sea brutalmente sincero.
La falta de reciprocidad.
La falta de caballerosidad.
La falta de confianza.
La incomodidad.
La falta de seducción.
El saber que el antes y el después es lo mismo, nos la baja.
Pero lo que más nos la baja es que la reserva, siempre te va a recordar, el jogo bonito aquel…
Jugar con la reserva tiene reglas. La próxima lo charlamos…
Shit happens.-

3 comentarios:
EStá bueno el post. Como Hombre, solo puedo entender la parte de que con varios encuentros la cosa mejora.
Entiendo que también tiene que haber algo más que solo ganas de eso, y más nada. La mente es el órgano sexual más importante, a mi humilde juicio. Yo necesito saber del otro, interiorizarme la mínima, sinó no surge nada. Te lo dice un tipo que sin el pre y sin el post de amplia duración, prefiere no repetir nunca.
Sería más que aburrido, sería denigrante. Lo demás lo de la reserva y todo eso...no entiendo ni jota. Será mi poco futbol? mi poco conocimiento mecánico?
Ni idea. ud, aclare. Un abrazo.
Que bueno esta el post +1!
A veces algunos "mi amor" van mejor con aquellos que son solo una reserva a donde van a parar muchos "que bueno estuvo"..
Pero si, reservas son y seran reservas!
Espero el post sobre las reglas, mientras te sigo el blog :)
Alguna vez te pasó que en TW fuiste a un perfil, viste un comentario que te llevó a otro que te llevó a otro perfil y de ahí a un blog y luego no fuiste cerrando las ventanas y no sabés cómo carajo ubicar a la dueña del blog en TW? Bueno, eso.
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